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El código alimenticio

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Rafael Ríos
ByPor Rafael Ríos

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Hace unos días Paula Orrego, Talent Executive de WebCreek, organizó un meeting vía Google, para presentarnos una serie de charlas dedicadas al tema de la nutrición en el trabajo. Me uní al grupo de participantes, y aquí comparto con ustedes, algunas ideas interesantes que escuché de la expositora, la nutrióloga Laura Cortázar, quien hace una analogía interesante: comer bien es como programar, todo tiene un orden y una función como los algoritmos, para mantener una buena salud.

·        La “coca” para la ofi. Por increíble que parezca, en Colombia le dicen “coca” al recipiente del lunch, el tóper, decimos algunos, en alusión a la marca que dio a conocerlos mundialmente en los setentas. Pues bien, resulta significativo para la productividad y el buen desempeño de nuestras funciones que nuestro almuerzo en la oficina sea saludable y balanceado.

·        La dieta no es un régimen alimenticio forzado y obligatorio que garantice bajar de peso. La dieta es todo lo que comemos y bebemos en 24 horas. De ahí que existen dietas acordes con nuestro metabolismo o estilo de vida, y dietas inapropiadas para personas sedentarias o con otra configuración fisiológica.

·        Una dieta se compone de varios grupos de alimentos. No hay un alimento más importante que otro, aunque debemos enfatizar mucho el consumo de vegetales ya que tienen un muy buen aporte de fibra, que nos ayuda a mantenernos saciados por más tiempo, y 1/3 de las calorías que nos aportaría la misma cantidad de arroz o pasta, por dar un ejemplo. Las proteínas deberían venir principalmente de carnes sin procesar como las salchichas, nuggets, jamón, etc. por su pobre calidad y alto contenido de sodio. Las grasas son la cereza de nuestro pastel y ojalá principalmente de fuente vegetal (semillas, frutos secos). Los azúcares, deben, muy a nuestro pesar, ingerirse en lo más mínimo y con tomas espaciadas a lo largo de la semana y el mes.

·        Overnight oatmeal. A veces no contamos con tiempo suficiente para cocinar o preparar alimentos que cumplan con los requerimientos de una buena dieta. Por lo que la avena, grano esencial y sorprendente, puede ayudarnos a cubrir esos ataques de hambre, o sustituir a esos antojos que, sabemos, no nos nutren pero son una delicia. Aquí la receta:

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·        Reeducar las papilas gustativas. Esto es muy necesario si queremos cambiar de hábitos alimenticios. Muchas veces, nos sorprendemos a nosotros mismos babeando por un postre, con ganas de algo “saladito” o crujiente y no es nada más que un hábito adquirido. Se ha comprobado que el sabor en nuestra lengua y boca solo perdura unos segundos y desaparece, por lo que es el cerebro el que anhela con vehemencia el chocolate o las chips. Si tomamos snacks saludables como semillas, granos, frutos secos o frutas y verduras con un poco de sal, limón y chile; estaremos recibiendo el mismo estímulo sin sacrificar nuestra salud.

·        Sustitutos. La industria alimentaria ha impuesto una alimentación basada en el consumo, pues bien, si tenemos paciencia e inteligencia, podremos hackear este sistema. Por ejemplo, podemos usar yogur griego en vez de crema, pues la contextura es la misma y el sabor similar, pero consumiremos mucho menos grasa de la necesaria en nuestro día a día.

·        Déficit. Si realmente queremos bajar de peso, debemos estar en un déficit calórico, esto es, que nuestra ingesta de calorías no exceda nuestros requerimientos diarios, todo esto, combinado con ejercicio y un consumo calórico apropiado para nuestras actividades cotidianas. Por ejemplo, si toda la semana, de lunes a viernes nuestra dieta no excede 1500 calorías diarias, entramos en déficit; pero si el fin de semana, al salir de fiesta o a beber con los amigos y consumimos el doble o triple de calorías, tal déficit se rompe, y más bien comenzamos a engrosar y ganar corpulencia… ¡gordos pues!

El meeting terminó entre risillas y miradas cómplice de los asistentes, pero algo se quedó vibrando y resonando entre nuestros cuerpos rebosantes de información, algoritmos y códigos; ah, pero también de lípidos y glucosa temblorosa.

Al final de la semana pasada, sin embargo, una foto inspiradora llegó al chat general de WebCreek:

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Y es que después de todo, trabajar en una oficina frente a una o varias computadoras, no nos quita la dicha de comer rico y saludable, debemos aprender a programar nuestras dietas para que la aplicación de la salud surta efecto en nosotros.